Opinión

Las lesiones cerca del Mundial no son casualidad

La mayoría de los lesionados sí podrán jugarlo, pero el debate va más allá: pone de manifiesto un problema estructural del fútbol moderno.

Los servicios médicos del Barcelona atienden a Lamine Yamal.
Alex Caparros
Actualizado a

Lo que presenciamos hoy, a menos de 50 días del Mundial, no es casualidad, sino el grave impacto de la acumulación de carga de trabajo crónica. Hablamos de futbolistas que vienen de una agotadora sucesión de eventos. El impacto del calendario del Mundial de Clubes y la densidad de las ligas continentales han reducido al mínimo el período de transición y recuperación. El cuerpo humano tiene un límite de tolerancia biológica, y cuando el volumen de partidos impide la recuperación de los tejidos, el atleta entra en un estado de fatiga residual. A esto se suma el historial de lesiones previo: el tejido ya curado es una zona de menor elasticidad y mayor riesgo bajo estrés.

En este contexto, las lesiones de isquiotibiales se han convertido en las más comunes entre la élite mundial. Este músculo es protagonista en las acciones explosivas y, fundamentalmente, en las desaceleraciones repentinas. Dado que el fútbol moderno exige esprints repetidos en intervalos muy cortos, esta región se encuentra bajo una sobrecarga constante y termina sufriendo fatiga neuromuscular.

Las lesiones cerca del Mundial no son casualidad
El brasileño Estevao, tras lesionarse en el partido entre el Chelsea y el Manchester United. GLYN KIRK

En cuanto a talentos como Estêvão y Lamine Yamal, el reto reside en su proceso de maduración. Existe una incompatibilidad biológica: sus tejidos óseos y tendinosos aún se están consolidando, mientras que las exigencias competitivas son las de veteranos. Se trata de un delicado equilibrio entre el rendimiento inmediato y la preservación de su carrera. A diferencia del caso de Franco Baresi en el 94, quien regresó tras poco más de 20 días de una cirugía de menisco (meniscectomía), las lesiones musculares actuales requieren un tiempo de recuperación fisiológica que la biología no permite saltarse etapas.

La pregunta que más se plantea en este momento es si podrán jugar en el Mundial. Para la mayoría de las lesiones, sí. Y aquí tenemos dos centros importantes: Qatar, que ofrece un ecosistema de alto rendimiento con centros como Aspetar, que integra terapias regenerativas y monitorización mediante inteligencia artificial para proporcionar precisión matemática al regreso del futbolista, y, muy importante, Brasil.

Muchos jugadores de alto nivel eligen hoy regresar a Brasil para recibir tratamiento porque somos un referente mundial en fisioterapia deportiva. Nuestra escuela de rehabilitación combina de forma única tecnología con experiencia clínica. En este sentido, destaca la Sociedad Nacional de Fisioterapia Deportiva y de la Actividad Física (Sonafe Brasil), con más de 900 fisioterapeutas deportivos asociados. Trabajando juntos, garantizamos que la ciencia y las mejores prácticas clínicas protejan la salud de estos profesionales, asegurando que los protagonistas del espectáculo rindan al máximo.

Las lesiones cerca del Mundial no son casualidad
Carlo Ancelotti dirige un entrenamiento con la selección brasileña. Isaac Fontana

En definitiva, el debate va más allá de la presencia o ausencia de atletas en la Copa del Mundo y pone de manifiesto un problema estructural del fútbol moderno. La ciencia establece claramente que no hay alto rendimiento sin una recuperación proporcional a la carga de trabajo impuesta. Al mantener calendarios cada vez más apretados, el deporte empieza a coexistir con un escenario en el que las lesiones dejan de ser la excepción y se convierten en parte de la lógica del sistema.

Garantizar que los mejores talentos lleguen en óptimas condiciones físicas requiere más que tecnología y centros de excelencia: requiere una revisión responsable del modelo competitivo. Tal como están las cosas, el fútbol corre el riesgo de poner en peligro carreras, reducir la longevidad de los atletas e impactar directamente la calidad del espectáculo.

La Copa del Mundo debería representar la cúspide del rendimiento humano en el deporte. Para que esto se mantenga, será necesario alinear la ambición, la ciencia y la gestión; de lo contrario, corremos el riesgo de que el mayor escenario del fútbol refleje cada vez más los límites que nos empeñamos en superar.

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Vinicius Souza es fisioterapeuta de la Sociedad Nacional de Fisioterapia Deportiva y Actividad Física (Sonafe Brasil)

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