Opinión

¿Qué fue del mágico minuto 93?

Hasta en seis ocasiones el Madrid de Arbeloa fue noqueado en el ‘extra time’. Antes era nuestro territorio. Terrible.

Los jugadores del Real Madrid tras el empate ante el Betis.
Toni Rodriguez
Tomás Roncero
Subdirector de Diario AS
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Cuestiones arbitrales aparte (vergonzosa la actuación desde el VAR del tal González Fuertes pasando por alto un penalti claro por mano flagrante y una falta sobre Mendy no castigada en el 1-1), me veo obligado a denunciar el espíritu ganador extraviado de un equipo que juega desnortado y sin alma. Eso es pecado capital en el Real Madrid de siempre. Recuerden el gol heroico de Sergio Ramos en Lisboa. El famoso minuto 93, que acrecentó la fama de que el ejército blanco no se rinde hasta el último suspiro de cada partido. ¿Qué queda de ese ADN vigoroso y épico? Poco. O nada.

Analicen lo sucedido desde el pasado mes de enero. El día 14, el Madrid quedó eliminado de la Copa del Rey en el descuento del Carlos Belmonte, apenas un minuto después de haber empatado Gonzalo. Absurdo. En el descuento de Da Luz (el mismo estadio del gol de Ramos) y también en el 93’, Trubin, portero del Benfica, nos ridiculizó con un gol de cabeza ante un Madrid con sólo nueve jugadores tras las expulsiones de Asencio y Rodrygo. Eso nos costó ir al cruce de dieciseisavos como castigo por quedar fuera del Top 8.

En Pamplona y tras empatar Vinicius, vimos cómo Osasuna nos tumbaba con un gol de Raúl García en el 90’. Otra vez tropezando en la misma piedra. Situación que se repitió en Son Moix ante el Mallorca. Había igualado Militao en el 89’ y parecía salvar un punto, hasta que el veterano Muriqi sonrojaba al madridismo firmando el 2-1 en el descuento. Y en Múnich, la expulsión de Camavinga convirtió al Madrid en un castillo de naipes. En el 89’ y el 94’ tanto Luis Díaz como Olise olieron la sangre de un equipo frágil y endeble. Y en La Cartuja otra más en el último minuto con el gol de Bellerín. Conclusión: hasta en seis ocasiones el Madrid de Arbeloa fue noqueado en el extra time. Antes era nuestro territorio. Terrible.

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