La prudencia y la no prudencia

Noticias relacionadas
La prudencia es una virtud necesaria para triunfar en el fútbol. No querer arriesgar con Ramos teniendo en mente que la temporada sigue siendo muy larga resulta una buena decisión. El defensa español estará en Mestalla sólo si no hay peligro de recaída. Así lo explicó ayer de manera muy sencilla Ancelotti. Este mismo entrenador que, pensando en los objetivos de 2015, reconoce no poner ningún límite a las expectativas del Madrid. En este caso, Carletto no cae en lo políticamente correcto y se aleja del típico discurso sobre la dificultad de ganar muchos títulos. Incluido conseguir lo que nadie pudo en la Champions League: dos trofeos consecutivos.
Cuando mira al futuro, el técnico no tira de la prudencia porque, siguiendo su realismo y su actitud habitual, reconoce lo que piensa cualquiera cuando ve este grupo de futbolistas. Sería ridículo negar que, ahora mismo, no existe mejor equipo en el mundo y que no hay razones para pensar que no puede durar la fantástica racha de 22 triunfos seguidos. Ancelotti no vende humo, simplemente mira y asume lo que observa. Y para los (pocos) recalcitrantes, nada mejor que esta complicada tarde en Valencia para alucinar un poco más con los madridistas. Además, con algunas rotaciones. Porque este Madrid es mucho más que un once.



