El Madrid no deja escapar a sus rivales
El Madrid hace la goma. Anoche se acostó en el mismo ‘Hotel de los 50 puntos’ en el que llevan reposando confortablemente una semana el Barça y el Atlético. Posiblemente hoy se le distancien otra vez, pero no le alejan. Queda una segunda vuelta casi completa, quedan otros tres duelos decisivos entre ellos. Pero mientras, el Madrid se afirma sobre la figura colosal de Cristiano, Ancelotti ha recuperado a Di María en su enésimo retoque del dibujo, el equipo está alcanzando una gran firmeza defensiva y los puntos y los goles caen por su propio peso, con la constancia de una fuerte lluvia.
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Volvió a jugar Di María, sí. Con su ‘culo a fuerza de terremotos’ Ancelotti ha resuelto esa tormenta en un vaso de agua dándole un puesto y encontrándole utilidad: una media de tres, con Modric a un lado, Di María al otro y Xabi Alonso en medio. En realidad, comentábamos ayer en Carrusel, con Cristiano arriba todo lo que se discuta en torno al resto, sus posiciones y el dibujo escogido son sutilezas. Cristiano marca tal diferencia que el Madrid se puede permitir cualquier mezcla, y más todavía si en esa mezcla entran jugadores de la categoría descomunal de los que tiene en todas sus líneas.
Cristiano abrió el marcador con un cañonazo terrible ante el que Andersen hizo la estatua. Luego le hicieron un falta que Bale tiró con suavidad mientras Andersen seguía con las botas atornilladas al suelo. Ya no hubo más partido, aunque sí más goles. Se quedaron en cinco porque el Madrid no quiso cebarse en la segunda mitad, o eso me pareció. El Betis vive un martirio que va a durar. Con la propiedad discutida, la gestión viciada, un entrenador al que el público no quiere y la añoranza del que se fue, el futuro inmediato parece duro. Lo de ayer no es lo grave, lo grave me temo que es lo que está por venir.




