El Madrid visita a un Betis deprimido

Once puntos tiene el Betis al empezar la segunda vuelta, en un campeonato en que se calcula que hacen falta más de cuarenta para salvarse. Lo que supone que en la segunda vuelta tendría que triplicar o poco menos la puntuación de la primera. Y empieza contra el Madrid. Y no hace mucho que cambió de entrenador, sin éxito. Casi podríamos decir que con un efecto contraproducente. Con Mel los resultados andaban mal, pero era un hombre querido por el beticismo. Garrido no ha enderezado la situación: un empate y cuatro derrotas. Muchos suponen que no resistiría un eventual meneo hoy.
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Y todo en un contexto como sociedad calamitoso. Lopera perdió los derechos políticos sobre sus acciones, decisión de la jueza Alaya, que compatibiliza este caso con el de los EREs fraudulentos. Lopera había gobernado el Betis muy ‘sui géneris’, con una maraña de empresillas propias y un desprecio temerario por importantes ‘familias béticas’, que siempre le miraron con desagrado. Cuando el Sevilla deslumbró le hicieron la vida incómoda. Cuando el Betis bajó, acabó por desmoronarse su modelo, ya cuestionadísimo. Llevaba tiempo sin poder ni acudir al campo que llevaba su nombre.
Luego ha habido tal cantidad de peripecias en la gestión (una venta fallida, un administrador fallecido y otro dimitido, aparte de una larga baja por enfermedad de la jueza) que no hay que extrañarse de esta mala deriva, que a su vez está salvando la floja temporada del Sevilla. Ahora Lopera confía en volver, las fuerzas que le movieron la silla no han conseguido lo que calcularon (un Betis bien gestionado y bien representado) porque en fútbol dos y dos no son cuatro. Y el bético de infantería asiste atónito al barullo de noticias de despacho y al carrusel de derrotas. Y en medio de todo eso, le llega el Madrid.



