Messi y Jesé le dan salsa a la Copa
Volvió Messi en el Barça, jugó Casillas de nuevo en el Madrid, Raúl García marcó otra vez, Pizzi tuvo una segunda oportunidad para consolidar su Valencia... Con esas cosas va tirando para delante la Copa, que se filtra entre las jornadas de Liga sin romper su interés. En estas ocasiones echamos de menos aquel tiempo, en el que no se perseveró, de las eliminatorias a un solo partido. También echo en falta que al campeón de Copa no se le dé plaza directa en la Champions. Me sabe mal que en nuestro país ese mérito se equipare al de quedar quinto en la Liga. Así le quitamos emoción a la Copa.
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Nos queda lo que nos queda. Y hay que agradecerle a Messi que nos haya hecho la merced de regresar en esta competición, después de su largo viaje a la tierra que fue suya en los primeros años de vida y que para siempre será la de sus ancestros. Sus dos goles auguran fechas felices para el barcelonismo y para Argentina, y como tal han sido saludados. En Barcelona, hartos de tanto Cristiano Ronaldo, han roto por fin el ayuno y se nota la felicidad por ello. En Argentina se presiente un Messi capaz de batir a Brasil en el Mundial. El diario OLÉ cambió el orden de letras de su mancheta por este otro: LEO.
Esta vez Cristiano no respondió al reto. Desde la lesión de Almería no ha vuelto a tronar como solía, aunque haya seguido marcando goles. Ayer no lo hizo, cosa rara. El que sí marcó fue Jesé, animador del ataque mientras estuvo. Me gusta este jugador, que tiene algo de aquel Rummenigge, un avanzado del fútbol en su día, porque no era extremo ni delantero centro ni mediapunta, sino las tres cosas. Ahora hay varios así, pero pocos tan buenos como apunta a ser este muchacho canario que marea menos que Di María (pelillos a la mar). En vez de eso, pone su granito de arena para darle salsa a la Copa.




