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Márquez, frente a Lorenzo y Pedrosa

Márquez, frente a Lorenzo y Pedrosa

Hace cuatro años, Márquez ganó el ‘Premio Promesa’ de AS. Paseó por la gala su cara de chiquillo ilusionado, y también impresionado. Sentado en el sector de los premiados con Del Bosque, Casillas, Nadal y otros, no parecía un campeón, sino el hijo de alguno. Pero ya había ganado el Mundial de 125. Le transportó al cielo que en el ‘back stage’ Nadal le tocara la espalda y le felicitara: “Tú eres Márquez, ¿verdad? ¡Felicidades chico!” Romojaro y Mela le auguraban un gran futuro, los lectores de AS (que son quienes votan el premio) también. Todos ellos han acertado: Márquez ya es campeón de MotoGP.

Veinte años, nadie lo consiguió tan joven. Podría haber llegado campeón a Valencia, de no ser por la trastada de Phillip Island, donde sacó un cero que remitió la decisión final a la carrera de Cheste. Mejor. La afición española tuvo la ocasión de disfrutar de una jornada gloriosa, con la coronación de Maverick Viñales en mañana desdichada de Salom, la victoria de Terol ante los suyos tras la intrascendente caída de Espargaró y como traca final la pugna entre Lorenzo y Márquez, con Pedrosa como testigo, por el premio mayor. Una carrera plena, táctica, en la que Márquez corrió como un veterano.

España se lleva los tres títulos, como era de esperar. Sabe mal esta ausencia de competencia seria, pero a falta de extranjeros de categoría los nuestros llenan la escena plenamente. Márquez, Lorenzo y Pedrosa son tan buenos y tan distintos que justifican el interés del Mundial, aunque entre ellos no se cuele aún ningún nuevo Rossi. Márquez es el campeón, con el mérito excepcional de conseguirlo en su primera temporada en la categoría, pero Lorenzo ha acabado como un huracán. Y Pedrosa siente que aún se le debe un título. Márquez ya ha llegado: ahora su tarea será mantenerse.