Un Atlético-Madrid raro, raro, raro...
Catorce años están en juego. Catorce años instalados en la memoria de atléticos y madridistas, el tiempo que hace de la última victoria rojiblanca. Tal cosa era imposible de predecir entonces, y menos aún años atrás, en los cuarenta, los cincuenta, los sesenta, los setenta, cuando el Atlético estuvo tan próximo al Madrid, si no por encima. Pero la gestión y el mercado les ha ido distanciando. El Madrid elige entre los mejores jugadores del mundo, el Atlético busca más abajo, se completa con cesiones de ida y vuelta y de cuando en cuando tiene que hacer caja con una salida dolorosa, casos de Torres y Agüero.
Noticias relacionadas
En el Atlético hay un presentimiento: esta vez puede ser. Pasé la tardenoche del viernes rodeado de atléticos. Primero en la resurrección de la ‘Peña los Cincuenta’, magnífica iniciativa de Bernardo Salazar, y luego en la cena de los 110 años del club. Vi revivir aquel cuerpo jota que siempre se le ponía a todo atlético ante la inminente presencia del Madrid. Nada que ver con el abatimiento de las vísperas en los últimos años, un fatalismo por el que empezaba la derrota. Ahora está el Cholo, está Falcao, está Diego Costa, está Courtois. Y el Madrid está herido, desunido, desmotivado y mirando al martes.
Cristiano no está citado. Tampoco Coentrao ni Sergio Ramos. Sí otros titulares, pero todos imaginamos un equipo casi de segunda línea. Es natural. Así como al Atlético este partido le excita (catorce años, segundo puesto...) al Madrid le estorba. Pero, le guste o no, tiene que defender justo eso: los catorce años y el segundo puesto. Para días así, los reservas tienen un plus: hacerse valer. Por eso será natural que Mourinho los utilice masivamente, como ya ocurrió ante el Betis, y tantas veces años atrás en circunstancias parecidas. Partido raro, entre el apetito de uno y la desgana del otro. Raro, raro, raro...




