Abidal y la normalidad

Juan Cruz
Actualizado a

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Volvió Abidal y volvió Tito al Camp Nou y el Barça fue una fiesta. Una bienvenida a la extraordinaria normalidad. Dos grandes barcelonistas a los que la vida les ha marcado los últimos tiempos con una tinta difícil de borrar. Ahí estuvieron anoche, dando las puntadas a un partido que parecía hecho para darles la bienvenida. Emoción, en primer lugar; además, un Barça en el que pocos eran habituales se comportó como el Barça de siempre, ese que nos hizo aficionados y que luego nos compensó de las incertidumbres con un estilo que ahora es un sello, un santo y seña. Un equipo que enseña a jugar y a mirar el fútbol.

En la grada estaban Luis Suárez y Fusté, dos barcelonistas de distintas épocas. Cesc es de aquella estirpe, uno de sus herederos; su partido parecía un reconocimiento a la historia barcelonista. Pocas veces me he sentido, como aficionado, tan reconocido en el equipo que llevo en mi memoria como un homenaje al fútbol.

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