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Un Clásico con Messi, pero sin Cristiano

Se me hace raro este Clásico, tan sin nada en juego y con tanto en juego, tan singular, tan mal embocadillado entre la caída del Barça en la Copa y el duro trance que para ambos es la vuelta de octavos de Champions. Más próximo el del Madrid, que por eso dará descanso a Cristiano y a otros cuantos de sus principales. Más alejado, a diez días vista, para el Barça, en el que sólo se queda en Barcelona Xavi, muy exprimido y muy tocado, pero vienen todos los demás, Messi a la cabeza. Un Madrid con suplentes y un Barça con todo. Pero un Barça que el otro día pareció el suplente de sí mismo. El Madrid le desarmó.

Escribía el otro día Santi Giménez que eso de que al Barça lo entrenaría cualquiera no era verdad. Lo veo igual. Guardiola se vació realmente para mantener a este equipo en su ambición ganadora, Tito supo mantener este impulso, pero vamos por el tercero, Roura (al que ayer vimos emocionarse al citar a Tito) que ni es provisional ni deja de serlo. No es raro que con él jueguen los once primeros del escalafón, sin más. Es difícil que se atreva a hacer otra cosa. Y ocurre lo que Guardiola trataba de evitar: que el equipo se esclerotiza, baja la competitividad, se cae en la rutina y todo lo caciquea Messi.

Este partido le viene pronto, me dicen que aún está devastado. Para el Madrid sería una oportunidad de rematarlo, pero Mourinho mira al martes más que a lo de esta noche, No se lo reprocho. Ahí es donde de verdad se juega la feria. Al fin y al cabo, Mourinho sabe que ya ha transmitido la sensación a la sociedad futbolística de que se ha ido imponiendo lenta pero inflexiblemente al Barça. De aquel 5-0 que le desquició a este 1-3 que le ha quitado cualquier complejo, hay un proceso creciente que no borran los 16 puntos. La pelea ahora está en la Champions. Eso sí: con Cristiano en el banquillo, por si acaso...