El Valencia debería reflexionar

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Manuel Llorente debería reflexionar, no en por qué 10.000 personas se marcharon al descanso el domingo de Mestalla sino en por qué había tantos asientos vacíos antes de que empezara el partido. Hace años que no se llena Mestalla, un estadio que antaño presumía de agotar papel y no sólo en las visitas de Real Madrid o Barcelona. Que hoy en el club haya temor a la respuesta de los abonados es sintomático de que algo falla por Valencia, que algo se hace mal. No es normal, la verdad. Como tampoco que queden todavía 5.000 entradas por vender. Vale que los de Valverde deben remontar un 2-0 y que vienen de encajar un 0-5, pero estamos hablando de un Valencia-Real Madrid y por esas cosas que tiene el fútbol, en días como los de hoy el valencianista se despierta pensando: ¿y por qué no? ¿y por qué no va a ser ésta la noche de Valdez?
La respuesta que suele dar Llorente es que la crisis golpea más fuerte por Valencia que por otros lares de España. Puede ser. Aquí antaño se disparaba alto. Pero por esa misma regla de tres, que baje los precios de las entradas o que ponga imaginación a la cosa. Tiene en ocasiones la mala concepción el presidente blanquinegro de que los que suelen comprar entradas en mayor medida son los aficionados del equipo rival. Y si quieren ver a los suyos, que paguen. Que los precios se ponen también mirando a que el abonado no sienta agravio y opte por no sacarse el pase. Pero échele un poquito de imaginación y si quiere prémieles a ellos: entradas más baratas para un familiar de un abonado, un 3x2, etc... En noches como la de hoy, por el bien del Valencia en particular y del fútbol español en general, Mestalla debería estar hasta la bandera. Y no lo estará.



