Y el mejor del Valencia, Diego Alves

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Dicen que tras un domingo hay un lunes, aunque no sé yo si lo mejor para el Valencia es que fuera ya martes. El Real Madrid pasó como un vendaval por Mestalla. Sencillamente ridiculizó al Valencia. El segundo capítulo de la trilogía evidenció que en el fútbol dos partidos nunca son iguales. El de ayer ni tan siquiera duró 90 minutos. Escribo estas líneas llegados al descanso, cuando muchos de los presentes en Mestalla se marchan hacia sus casas. Chapeau a los que se quedaron. Para ellos hoy sí es lunes y laborable.
Quizás eso sea lo mejor que puede decirles Valverde a los suyos de cara a la vuelta de la Copa del Rey. Que dos partidos nunca son iguales. También haría bien en apremiar al doctor para recuperar a tiempo a David Albelda. El Valencia fue una marioneta en el centro del campo. Un juguete en manos de los de Mourinho. Ni Banega supo mantener la pelota ni Gago tan siquiera no regalarla. Y ninguno de ellos se enteró de la copla cuando Cristiano, Di María, Özil o cualquiera de los madridistas interpretaban su particular oda al contragolpe. Tampoco Ricardo Costa estuvo a la altura para parar a Cristiano. Fueron cinco goles antes del descanso y eso que el mejor del Valencia fue Diego Alves.



