Otra noche para la leyenda del Madrid
¡Europa es la solución! El Madrid desunido, rezagado en la Liga y metido en confusión, revivió en una de esas noches europeas que se dan de tanto en tanto y que los aficionados atesoran en su recuerdo para siempre. Sin merecerlo, se vio por dos veces detrás en el marcador, asomado a una crisis gorda, y acabó ganando por 3-2 en una reacción vibrante, con todo su mejor talento sobre el campo y el público enfebrecido. Los que con el 1-2 se desesperaron y se marcharon arrastrados por el despecho y el pesimismo lo habrán lamentado. El final del partido fue un espectáculo hermoso e inolvidable.
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Y eso que la noche empezó con susto en la alineación. Sólo dos cambios respecto a Sevilla, pero ¡qué cambios! Varane por Sergio y Essien por Özil. Trivotazo. Pero la actitud fue otra y el Madrid tuvo media hora buena, concentrado, enérgico, rematador, frenado por un gran Hart. Cuando paró, pudimos ver si el City tenía algo y apenas tenía nada: la desenvoltura de Silva, la fuerza de Touré y mucho miedo en los demás. Pero eso le bastó para llegar empatado al descanso e incluso para adelantarse en el 68', justo cuando acababa de marcharse Silva entre una ovación tan tremenda como significativa.
Entonces se desató el Madrid que todos queremos, el Madrid de los mejores días. Con calidad (Özil, Modric y Benzema sobre el campo) y una tremenda intensidad. Empató Marcelo, cayó el 1-2 en otra desafortunada jugada a balón parado y Benzema y finalmente Cristiano provocaron el delirio con sus goles. Cristiano celebró con entusiasmo (no era día para ñoñerías) y Mourinho casi como un poseso. Fue el merecido final feliz de una noche atormentada, tan distinta de la de La Rosaleda, donde se vivió un estreno glorioso con un Isco descomunal. La Champions es realmente algo incomparable.




