Monreal se queda: eso es estabilidad

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La reorganización en el organigrama directivo del Málaga ha detenido su convulsión institucional. Haber rechazado interesantes posibilidades de vender a Eliseu, Monreal e Isco ha demostrado que la entidad de Martiricos ha dejado de ser un río revuelto que fomenta la facilona ganancia de pescadores. Cuesta trabajo asimilar, así de golpe, que los propietarios hayan pasado de comprar futbolistas pagando 60 millones de euros, a recaudar casi 30 kilos para afrontar compromisos urgentes con sus asalariados y acreedores. Al Málaga no le ha quedado más remedio que ponerse las pilas, no ya sólo para aprobar el Fair Play Financiero, que mirará con lupa la equidad en la relación de gastos e ingresos de los clubes, sino para consolidar su supervivencia.
El Málaga administró con atropellada inteligencia las ofertas de Valencia y Athletic por Monreal. El 31 de agosto, a lo mejor hubiera aceptado traspasarle por 12 millones de euros; pero 24 horas después se remitió a su cláusula de rescisión, 20 millones, tras cotejar con la Liga de Fútbol Profesional que ésta sería la única manera de obtener (como el Athletic) 30 días extra, fuera del plazo reglamentario, para encontrar un sustituto. Mas, por encima de esto, Pellegrini observó que los dineros por Cazorla, Rondón, Mathijsen, Apoño, Maresca y Xavi Torres ya eran suficientes y que para rascar rentabilidad en Champions el equipo debe ser atractivamente competitivo. El Málaga no vende a Monreal y tiene estructura nueva. Eso ya es estabilidad.



