Cristiano está triste y en el club lo saben
Un amigo me manda un mensaje. "Cristiano tiene empleo y está triste". ¿Y por qué está triste? "Hay personas en el club que lo saben", dijo crípticamente. En el club se hacen los despistados, pero a mí el asunto me trajo a la memoria una conversación del pasado mes de junio con un hombre de fútbol de esos que tienen percebes en salva sea la parte. Cristiano había dicho en Marca: "Soy sincero y lo digo mirando a los ojos: quiero retirarme en el Madrid". Mi confidente me lo tradujo inmediatamente: "Cuando un futbolista dice eso es que está pidiendo un contrato nuevo. Aquí va a haber lío".
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En su momento me pareció una malicia excesiva, pero ya no me lo parece. Hasta nuevos datos lo encuentro la única explicación plausible al asunto. Y más visto que se han producido algunas mejoras de contrato últimamente y que hay otras en marcha. Cristiano gana una enormidad, pero ya no está en el top mundial en ese apartado, Ibrahimovic y Etoo ganan más que él. Y Kaká lo mismo. ¿Va a ser eso? Lo vamos a saber pronto, supongo, porque está claro que él no es nada partidario de la discreción. Me temo que nos enfrentamos a un tira y afloja severo, justo ahora que se ha esfumado la 'Ley Beckham'.
Esa proclamación de melancolía de Cristiano fue el epílogo a un partido soso, en el que el Granada se batió como pudo ante un Madrid en el que el único encanto lo puso Modric, excelente en visión y en pase... mientras le aguantó el motor. Cuando se retiró, poco más vimos, aparte de dos buenos envíos profundos de Di María y el batallar de Higuaín. El Madrid está distraído, ahora sabemos por qué. Ante el Barça hizo un esfuerzo, pero lo de ayer, pese al resultado, tuvo un aire de recaída en lo que respecta al juego y la aparición final de Cristiano a quien deja tristes es a los madridistas.




