El eterno empate entre Madrid y Barça
Resulta increíble después de 110 años de enfrentamientos, pero es así, como lo ven en nuestra portada: Madrid y Barça se han ganado mutuamente 87 veces; las otras 46 han empatado. Semejante igualdad al cabo de más de un siglo le da una dimensión especial a este larguísimo duelo y, simbólicamente, al partido de esta noche. El que gane tomará una ventaja, aunque sea mínima, así que si mañana se acaba el mundo o si antes del próximo Clásico la Merkel nos embarga las dos grandes riquezas patrias que son estos clubes, el que salga vencedor de esta noche habrá resultado ganador definitivo.
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Me fascina esta vieja rivalidad, que contemplo desde hace cincuenta años y sobre la que he escuchado y leído mucho, y me fascina aún más tanta igualdad. En goles marcados y encajados el Madrid tiene una ligera ventaja, pero en amistosos gana el Barça. En títulos gana por uno el Madrid o por dos el Barça, según se computen o no las tres Copas de Feria, que para mí no cuentan. (En mi 'Nacidos para incordiarse', dedicado a esta rivalidad me extiendo sobre ello). Sería, por una cuenta, 74-73 para el Madrid, y por la otra, 76-74 para el Barça. En todo caso, el Madrid tiene más títulos de los de más calidad.
Me fascina esta vieja rivalidad, decía y me hace feliz el aire más sosegado que recobra. Me ha gustado la idea de que alguien presentara candidatura conjunta al Príncipe de Asturias para Iker Casillas y Xavi Hernández, a cuya amistad precisamente dediqué mi libro. Amistad por encima de la rivalidad, excelencia en su desempeño, continuo afán de superación. Ellos dos, canteranos ambos, representan lo mejor de cada club y confirman que se puede mantener una amistad limpia por encima de las pasiones que estos partidos desatan. Que gane el mejor y que tengamos otra vez la fiesta en paz.




