Sobre un Madrid-Barça de canteras
Hubo Clásico Chico en el Alfredo Di Stéfano y Canal + tuvo el acierto de escogerlo como partido de la jornada. Una excelente ocasión para ver (con calidad plus) lo que viene en las dos canteras y para disfrutar un poco más del sabor inagotable de esa eterna rivalidad, aunque esta vez servida en taza pequeña. Y, sobre todo, para reflexionar sobre la cantera en abstracto, sobre su valor, sobre la conveniencia de cuidarla y apoyarse en ella. No hay ninguna duda de que de todo el dinero que mueven los clubes ése es el mejor empleado, y no hablo de términos sentimentales, que también, sino económicos.
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El peor desastre de Jesús Gil fue cerrar por un tiempo la cantera, que le costaba el equivalente actual a medio millón de euros. Le parecía caro. Con eso quedó suelto Raúl, niño atlético donde los hubiera, que acabó siendo gloria del Madrid. Para cuando se corrigió el desastre ya no había remedio para ello, pero luego sí han salido entre otros Torres y De Gea, que la afición disfrutó un tiempo y cuyos traspasos dejaron pagados muchísimos años de cantera. (Ahora sale por unos seis millones al año). Y ahí aparece Óliver Torres, la gran ilusión atlética en estos días. ¿Cómo se puede pensar que eso es caro?
El Madrid gasta unos diez millones. Las salidas de Carvajal y Joselu este verano han dejado once. La cantera blanca se autofinancia largamente. Pero el ideal es lo del Barça, que tiene un enorme porcentaje de sus titulares y estrellas extraído de ella. Invierte más, quince, pero la diferencia no está ahí, sino en el modelo, tan firme y perfilado que allí resulta difícil encajar para los que llegan de fuera, y los casos son muchísimos. Ahora Afellay está a punto de salir, Alexis aún no pesa... Al revés que en el Madrid, cuyos canteranos ven como horizonte el Castilla para darse a conocer y obtener un traspaso.




