Partidos que definen el ADN

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Comentaba Pellegrino en Marenfield que nunca es mal momento para visitar el Bernabéu. Al contrario, que siempre es bueno jugar ahí. Que son partidos y un estadio en el que todo futbolista quiere jugar y que de lo contrario no sirves para esto. También que los tres puntos son los mismos ahora que en febrero. Pero también son de esas noches que se prolongan en el tiempo, que definen el ADN de un equipo. Al Valencia de Unai siempre le acompañó la sombra de la derrota en la final de la Supercopa de 2008, el Madrid le remontó en inferioridad numérica. Pero, la carta de presentación del de Benítez fue una victoria en el debut de Zidane en España. Hoy se presenta en sociedad el Valencia de Pellegrino, un equipo que se ha reforzado para mínimo mantener su estatus de campeón de la otra Liga e intentar pelear por que los recortes no lleguen al fútbol sólo en términos económicos sino también en puntos con respecto a Real Madrid y Barcelona.
Pero esas diferencias estadísticas de los últimos años no deben restar mérito a lo logrado por el club de Mestalla. En su peor época financiera, el Valencia ha conseguido algo inaudito en su historia: jugar durante tres años seguidos la Champions y sin fase previa. Y van nueve participaciones desde el año 2000. Este verano ha vuelto a hacer malabarismos contables y trabajo de Secretaría Técnica para ingresar más de lo que gasta (23 millones por 17,2) y aún así (a la espera de Modric y Song) pasa por ser el club español que más ha invertido en fichajes.



