Un delantero para sacarse el abono

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El discurso de Pellegrino sirvió la semana pasada para hacer borrón y cuenta nueva. Hacía falta reflexiones de otro calaro, otros argumentos. Ese objetivo lo cumplió, aunque si es mejor o peor que lo pasado con Unai lo dirán los resultados y las sensaciones. También aprovechó el Flaco para recalcar que estaba fuera de lugar comparar en términos futbolísticos al que va a ser su Valencia de entrenador con el de su etapa como jugador. Cuestión de futbolistas, básicamente. No es lo mismo Rufete que Feghouli, Kily que Guardado. De nuevo ni mejor ni peor, diferente.
El valencianismo parece que aguarda el inicio de la era Pellegrino entre la ilusión de todo lo nuevo y los gratos recuerdos de su pasado. Entre la fe hacia su capacidad y el misterio por su currículum. Además, con la Eurocopa en danza, el run-run de Alba y otras posibles ventas, el efecto Flaco se ha diluido hasta tiempos mejores (tampoco es ahora el momento) y parece que lo de renovarse el personal el pase lo deja para mañana. Por ello (pero sobre todo por lo deportivo) lo mejor que puede hacer Llorente es hacer caso a los que en el club piensan que hay que 'largar' la mano en un delantero, porque en verdad son los futbolistas los que ganan partidos y quienes generan ilusión.



