Cristiano comparece y Piqué enternece
La Eurocopa se despereza, aunque hay que decir que el primer partido, Polonia-Grecia, no fue como para entusiasmar. Grecia salió con sus curtidos veteranos, que parecen no proceder de la Eurocopa de Portugal, sino de mucho más allá, de los tiempos de Leónidas y las Termópilas. Un equipo puro oficio, de ritmo lento. Enfrente, Polonia tuvo salida de caballo inglés y parada de burra manchega. Tiró de entusiasmo en la primera parte, pero el empate-sorpresa al comienzo de la segunda le afligió en grado extremo. El anfitrión se quedó en Lewandowski y diez más. Los griegos, en su viejo oficio. En fin: petardazo.
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Luego, Rusia-Chequia, que fue otra cosa. Más trepidante, mejores jugadores y una exhibición de potencia inteligente de Rusia que fue demoliendo poco a poco a Chequia, goleada a pesar de la intimidante presencia de Cech en su puerta. Al comenzar el partido tenía a las dos selecciones por actores de reparto en esta obra. Al finalizar, me preguntaba si Advocaat no tendría razón en la víspera cuando anunciaba que ellos podrían muy bien ser 'el tapado' de esta competición. Son fuertes, Arshavin está con las luces encendidas, tienen buenos delanteros, el equipo sabe lo que hace. Una aparición para impresionar.
Hoy, Alemania, Holanda y Portugal, con jugadores de tronío. Cristiano arranca en un torneo que él querría que le sirviera para llegar al Balón de Oro, pero que se le ha puesto difícil desde el bombo. Y mientras Cristiano comparece, Piqué enternece. Ayer hizo una declaración de buen rollo con Sergio. Muy bien. Pelearse con camisetas distintas no es incompatible con cooperar si se lleva la misma. Quizá no sean los mejores amigos dentro del grupo, pero sabrán cooperar, porque son tipos sensatos y lo que toca ahora es eso. Para peleas Madrid-Barça tenemos el resto del año, con sus muchos clásicos.




