El Barça y el fantasma del Madrid
Guardiola no estaba ayer de buen humor y se le notó. Ese 'jugó que te cagas' sobre Tello es inusual en él. Toda la atmósfera en torno al Barça parece haberse enturbiado tras la derrota ante el Madrid, que supuso el alejamiento definitivo de esta Liga y la puesta en evidencia de algunos secretos de Polichinela que andaban entre susurros pero que nadie comentaba en voz alta: que Piqué está abandonado, que Alves y Cesc también lo están y que Guardiola empieza a sentirse incómodo en el papel de arreglalotodo en una casa exigente en la que todo el mundo deja caer sobre él cualquier responsabilidad.
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No, nada fue culpa de Tello, desde luego. Tello se fue varias veces (Alves ninguna), del rebote a remate suyo nació el único gol del Barça y tuvo otras incursiones que aunque mal terminadas resultaron amenazantes. Sorprendió su alineación, eso es todo, pero donde el partido se le complicó al Barça fue en otras zonas. Casi diría que en cualquier zona del campo menos en esa. La discusión en torno a Tello elude, me temo, los problemas principales: Piqué, Alves, Cesc, la falta de goleadores tras Messi (Xavi es el segundo anotador del equipo), la fatiga de Guardiola... Y el poder creciente del Madrid.
Eso sobre todo: el poder creciente del Madrid. Un poco mejor que el año pasado, cuando ya ganó la Copa. Ahora cayó en la Copa ante el Barça (aunque acogotándole en el partido de vuelta en el Camp Nou), pero se va a llevar la Liga. Y si el Barça pasa esta noche, como se espera, sabe que muy probablemente se encontrará al Madrid a la vuelta del recodo, en la final. Todo consiste en que los dos ganen, uno hoy y otro mañana, por más de un gol. Y si es así, se encontrarán en Múnich, en el 'Clásico de los Clásicos'. Ni el mejor Barça de nunca consigue quitarse de delante el viejo fantasma del Madrid.




