Lo mejor: se decidirá en el Bernabéu
Se fue Lahm de Coentrao, metió el centro raso al área chica antes de que el calmoso Khedira llegara al cruce, Mario Gómez arrolló a todos... y 2-1. Una pena. Quedaba poco para el final y el Madrid, sin un buen partido, estaba a punto de sacar un resultado estupendo. Éste es sólo regular. No hará falta remontada heroica, como dijo Mourinho, pero el marcador inicial clasifica al Bayern. El lado bueno es que nos esperan noventa minutos apasionantes en el Bernabéu. El lado malo es que ninguno de los dos equipos estuvo a la altura de una semifinal europea, y tampoco a la de su categoría como clubes.
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El Madrid llevaba unos cuantos partidos algo bajo, y ayer también lo estuvo. No se armó en el medio campo y esta vez tampoco Cristiano fue el trueno que suele. Fue, a cambio, una gran noche de Benzema, que esta vez destacó no tanto por esas exquisiteces sin igual que le han hecho ganarle la partida a Higuaín como por su juego consciente, maduro, inteligente. Por él vino el gol, en una jugada larga y barullona en la que la claridad siempre la puso él. El gol que permite nuestro titular de portada: decidirá el Bernabéu, que no es poco. Pero el Madrid tendrá que jugar aquí mucho mejor que allí.
Y ahora voy con el primer gol: Gustavo está adelantado cuando tira Ribéry y en la línea de vista de Casillas. El Reglamento prescribe para estas jugadas (fuera de juego posicional) que si a juicio del árbitro el jugador adelantado influye en la atención o visión del portero, el gol se debe anular. Años atrás esos goles se anulaban. Webb lo dio por bueno atendiendo la corriente del arbitraje de ser más permisivos en los casos fronterizos del fuera de juego, corriente que fue adoptada como antídoto contra la trampa del fuera de juego. A mí me sigue pareciendo que habría que anular estos goles. Gustavo estorbaba ahí.




