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El Madrid está en manos del Comité

El Madrid está en manos del Comité

Decía una vez Danny De Vito en no recuerdo qué película y hablando de su forma de ver el manejo de su propia empresa: "Los abogados son como las ojivas nucleares: hay que tenerlos, pero cuando intervienen, es la catástrofe". Así veo yo el Comité de Competición: hay que tenerlo pero no espero nada bueno cada vez que interviene. Aún están hueveando lo del 'premeditado' de Piqué cuando les cae sobre la mesa lo del 'hijoputa' de Pepe, más los aplausos de Özil, más el no sé qué de Mourinho, esa singular criatura a la que los cuartos árbitros hacen entrar en autocombustión con facilidad.

Todo, lo dije ayer, porque a Casillas se le pasó un balón que no se le debió pasar. No deberíamos considerarlo nada grave. El Madrid le debe a Casillas muchos más puntos que estos cuatro que se le han escapado estos días. Y le queda un remango de seis todavía. ¿Por qué, entonces, esa súbita tormenta que a partido prácticamente terminado costó tres expulsiones más el exceso de Pepe? Pues porque el Madrid no se siente bien, está físicamente flojo y su fútbol, que se construye desde el vigor, ya no es ganador. Y Mourinho profundiza en la duda y en el desconcierto, con su trivotazo y su Altintop.

Y por no reconocer eso, todo se vuelve ahora en quejas contra Paradas. Quizá la falta final fuera indirecta, por juego peligroso. Si me apuran, yo diría que sí. Pero más palmarios me parecen el penalti de Arbeloa y la posibilidad de una segunda tarjeta a Lass. Se le puede sacar punta al arbitraje de Paradas, y más a la actitud de su cuarto árbitro (para mí esa es una figura inútil con tendencia a lo detestable) pero, sinceramente, no le vi un sesgo. El Madrid traslada a Paradas su problema, que es su bajón físico más la aflicción de Casillas. Y al hacerlo se ha puesto en manos del Comité, la última carta de la baraja.