La figura de Cruyff y la de Mourinho
Anoche el Barça recibió al Granada y recordé que fue justamente ante el Granada, hace ya cerca de cuarenta años, cuando debutó Cruyff como jugador del Barça. Aquel fue un fichaje gordo. En España se reabrió importación de extranjeros, cerrada desde 1962, y el fichaje de Cruyff supuso para el Barça un triunfo sobre la opresión del Madrid, que por esos tiempos lo dominaba todo: el fútbol, el baloncesto, la tele, la calle... Por entonces el Real Madrid era España y España era el Real Madrid. "Yo supe que existía la ciudad de Barcelona cuando el Barça fichó a Cruyff", me dijo años después de aquello Valdano.
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Y sí, Cruyff significó mucho en el Barça. No tanto como jugador (la Liga del primer año, con 0-5 en el Bernabéu, luego un título de Copa y bastante cuento alrededor de todo eso, durante cinco temporadas) sino por el influjo posterior. Tiempo después volvió como entrenador-manager, y aunque se le discutieron poderes y acabó saliendo a farolazos con Núñez, dejó una impronta. El Barça que hoy vemos es heredero de unas fórmulas que Cruyff dejó en su segundo paso por el club. Como jugador fue una figura ventajista y consentida. Como entrenador-manager extendió la semilla buena.
Esa herencia es el problema con el que se encuentra el Madrid. El Barça puede andar mejor o peor, pero tiene una escuela a la que regresar cuando se confunde. El Madrid perdió ese hilo en algún momento, en su afán de hacer correr la cabeza más que los pies. La tarea de Mourinho es reconstruir eso. El sueño del Madrid es que Mourinho dure y que su influencia sea, a medio plazo, tan grande como lo ha sido la de Cruyff. Eso justifica que haya invertido tanto (y no hablo sólo de dinero) en el empeño. Sólo el tiempo dirá si le ha compensado. Lo seguro es que Mourinho tiene ante sí un desafío enorme.




