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De repente se pueden echar cuentas

De repente se pueden echar cuentas

De repente, y a pesar de lo que dijo anteanoche Guardiola, se pueden echar cuentas. Primero, ya no son diez puntos, sino ocho, y aunque la diferencia es poca, ya es algo. Luego, que de las seis salidas que le quedan al Madrid cuatro son de bigote: Osasuna, Atlético, Barcelona y Athletic. Y tercero ('last but not least'), que de repente hemos descubierto que también puede dejarse puntos. Después de su racha asombrosa se dejó dos ante un buen Málaga, que le complicó las cosas y sacó premio. Y esto se venía anunciando: en Vallecas y en el campo del Betis el Madrid sacó los puntos muy por los pelos.

Así que el Málaga ha revivido la Liga, de la que el Madrid sigue siendo, por supuesto, claro favorito, pero con varias cuestas todavía por subir. Un buen Málaga, decía, buenos jugadores (excelentes algunos), buena colocación, buen ánimo. Tuvo un apagón durante la segunda parte, el Madrid estuvo ahí cerca de sentenciar, pero el último cuarto de hora fue de los malagueños y se llevaron al final el premio. Y eso que ayer les faltaba su hombre clave, Toulalan. Pero aún así dominaron casi siempre el centro del campo, que al Madrid se le despuebla con facilidad cuando le falta el industrioso Di María.

Hace varias semanas que el Madrid flojea. La fácil goleada al Espanyol está incrustada entre partidos flojos, los dos con el CSKA y los del Rayo y el Betis. Todo lo había ido sacando adelante por oficio, goles y en algún caso su punto de suerte, pero ayer todo eso le falló. Ayza dejó ir dos penaltis de Camacho, de esos pocos estrepitosos que los árbitros dejan pasar según y cómo. Caballero sacó el mejor remate de Cristiano. Cazorla acertó con las telarañas en un tiro libre. El Madrid estaba jugando sin margen y ayer terminó por pagarlo. En fin, que se pueden echar cuentas, porque el que ahora está enorme es el Barça.