Mourinho lanza un guiño al Bernabéu
Un tiro libre de Xavi y una preciosidad de Messi dejaron resuelto el partido de Sevilla antes de que promediara la primera parte. El Barça no se rinde. En la primera vuelta tuvo un rendimiento algo menor que lo acostumbrado fuera de casa, al regreso de vacaciones Messi pareció pasar un bachecillo, pero ahora ambos los dos, Barça y Messi, si no son una misma cosa, están que vuelan. El Barça piensa perseguir hasta el final la Liga, a la espera de un eventual bache del Madrid, pero sobre todo sabe que la Champions será la última palabra. El que la gane habrá cantado las cuarenta.
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Así que Mourinho, que como todos los grandes entrenadores no quiere dejar nada al azar, lanza un guiño al Bernabéu. A su público, concretamente. El público del Bernabéu, ultras aparte, es frío, exigente y en ocasiones hasta despiadado. Todos los entrenadores que han pasado por ahí lo han sufrido y también muchos jugadores. Es un público que ha visto mucho, ha disfrutado mucho y que exige ganar. Pide fútbol intenso, sin pausa, jugadores que sean al tiempo artistas y guerreros y difícilmente perdona a alguno que no sea ambas cosas a la vez. No es un público fácil. Mourinho lo ha sentido.
Por eso se le han escapado últimamente algunas quejas. Tantas victorias, tantas goleadas, diez puntos de ventaja y apenas nadie viaja con el equipo, sólo los ultras animan en el Bernabéu, y a la menor distracción hay pitos... Pero alguien le ha aconsejado bien y mejor tener al respetable de la propia parte. El cliente siempre tiene razón, dicen. Y yo estoy convencido de que es así. También en el caso del duro público del Bernabéu. Ese nivel de exigencia es lo que históricamente ha obligado al Madrid a exigirse tanto, lo que le ha permitido conseguir tantísimo. Mourinho lo ha entendido.




