Soñando con una doble final española
El sorteo ha sido tan bueno para el Madrid que me ha hecho evocar aquello de las bolas frías y las bolas calientes de Saporta. El APOEL era, con todos los respetos que se merece, la Cenicienta del bombo. El Madrid tiene para esta primera eliminatoria un hándicap: le falta Xabi Alonso, el único jugador, junto a Cristiano, que no tiene igual, sin repuesto firme en la plantilla. A estas alturas de la Champions eso podía ser una pega seria. Ante el APOEL lo es menos. Para pega seria, la del Barça, que se enfrentará a un Milán emergente. Conviene que Piqué empiece a tomarse las cosas en serio ya.
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El recorrido, por otra parte, les separa hasta la final. Por el camino del Madrid está el Bayern, por el del Barça el Chelsea. Dos equipos buenos, pero en condiciones normales de presión y temperatura los nuestros son mejores. Así que quizá estemos camino a la primera final de Champions entre ellos, que sería la culminación de esta colosal rivalidad que está a punto de cumplir 110 años y que, a día de hoy, les tiene 86- 46-86 en partidos oficiales, ganados por uno, empatados o ganados por el otro. No habrá la 'Tormenta de Clásicos' del año pasado que Casillas no quería, pero habrá un trueno que valdrá por mil.
Y, quién sabe, en la Europa League también podríamos tener final española, porque el Athletic va por un lado y Valencia y Atlético, que se cruzarían en semifinales, por otro. El sueño de las dos finales españolas me apetece, pero no dejo de pensar lo que dirán por ahí, ahora que se ha sabido lo indulgente que es nuestra Hacienda con nuestros clubes, cosa que ha sacado de punto a Uli Hoeness. No es el caso del Madrid ni del Athletic, con su deuda a cero, ni casi del Valencia, con sólo 6 millones. Sí de los otros dos. Pero en esas minucias no entrará casi nadie. Hemos vuelto a dar el cante.




