Cristiano desveló el 'Enigma Mou'
Cristiano compareció ante la prensa en cumplimiento de las liturgias propias del mundo UEFA-Champions (muy buenas, en general, por cierto) y dio gusto. Se manifestó alegre, optimista, agradeciendo los cánticos con que ha sido jaleado últimamente, y que antes echaba de menos. Desveló, además, el 'Enigma Mou', anunciando que su míster seguiría, a lo que este asintió con un gesto de cabeza a su lado. A la pregunta de si era más importante uno u otro, el míster o él, respondió que ninguno de los dos, que lo importante es la institución, el Real Madrid. Todo transmitió un aire de positiva serenidad.
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En eso está el Madrid ahora. Da la sensación de que Mourinho y Cristiano se sienten más encajados que nunca. Los dos sufrieron su peor crisis tras la derrota en Copa contra el Barça, que fue seguida de aquellos pitidos el día del Athletic. Después de unas dudas y unos rumores surgidos de su propio clan, ambos han reaccionado como es apropiado: con más trabajo, con más goles, con mejor actitud. Mourinho sonríe más y la lía menos, aunque aún no sea exactamente unas castañuelas. Y Cristiano es un jugador más completo porque busca a los compañeros, se apoya en ellos y ya no se ausenta.
Aquello de acabar la jugada y quedarse sentado, lamentándose o protestando, queda lejos. Aquello de cantar los goles propios e ignorar los de los compañeros, queda lejos. Aquello de reclamar que le fueran a abrazar a él por haber dado el pase, en lugar de ir él a abrazar al autor del gol, queda lejos. Este Cristiano es más agradable, pero no sólo eso, sino que es mejor. Y lo es porque juega para el equipo, no para sus récords. Por eso el Bernabéu le canta ahora, cosa que antes no hacía. Pase lo que pase en lo que queda de curso, Cristiano ya ha ganado la gran batalla: la que tenía que librar contra sí mismo.




