Nuevo elogio del fútbol bien elaborado
Noto cierta desilusión por el partido del Madrid en Moscú, y eso que el resultado fue bueno. Escoció el gol final, pero no sólo eso: hubo un bajón de juego, tanto más notable dado que en los últimos partidos el Madrid había hecho un fútbol bueno, hermoso, bien elaborado, servido por los jugadores más artísticos que tiene. En Moscú volvió Khedira, Coentrao hizo de Marcelo, el batallador Callejón ocupó la plaza que volvía a dejar libre Di María. Nada de Kaká o Granero. Jugadores intensos, de llenar metros cuadrados, hacer bien lo suyo, pero que están un paso por detrás de otros en ingenio.
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No hay que engañarse: eso se parece más al equipo titular de Mourinho que lo otro. Lo que yo entiendo como equipo titular de Mourinho es: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo o Coentrao; Khedira, Xabi Alonso; Di María, Özil, Cristiano; Benzema. Lo que hemos visto estas semanas atrás era una versión más alegre, que llegaba a reunir a Kaká y Özil, que utilizaba a Granero en lugar de Khedira, y desde luego con Marcelo. (Por cierto, parece que Coentrao se perfila como titular en Champions y Marcelo en Liga). Con ese modelo el Madrid ha hecho bonitas exhibiciones últimamente.
¿Un espejismo? Cuando ha salido el toro en puntas, la Champions, eso ha cambiado. ¿Tiene que ser así? Quizá. Los ojos del aficionado o el periodista no son los mismos que los del entrenador, ni sus preocupaciones tampoco. Pero nada me ha demostrado aún que se gane más fácilmente blindándose más que blindándose menos. Y hablando de blindaje, con todas las precauciones de la alineación de salida más Albiol, el Madrid dejó escapar el triunfo por un despiste atrás. Nada garantiza nada. Por eso siempre me alegro cuando veo una alineación más osada. Dicho sea con el mayor de los respetos.




