El Villarato se perpetúa en el tiempo
Villar nos ha colado una reelección como el que te cuela un ladrillo por debajo de la puerta. Acaba por caerme bien este hombre, y que nadie piense que lo digo porque los árbitros españoles le hayan retirado la alfombra al Barça, que habrá quien lo está pensando. Es que, hay que reconocerlo, tiene su arte. Ese arte es justamente lo que vine a definir en su día como Villarato, ese arte para gobernar sin estar, para perpetuarse, para ser aclamado y proclamado por su asamblea. Lo de los árbitros sólo es uno de los pilares del sistema. Villarato es mucho más. Con menos escribió Maquiavelo 'El Príncipe'.
Noticias relacionadas
Conocedor de que se estaba preparando una oposición que encabezaría Ignacio del Río, convocó de tapadillo unas elecciones aprovechando el cambio de guardia en el CSD. Y las ha sacado adelante en un tiempo récord, de forma que hoy, sin que apenas nadie se haya enterado, saldrá reelegido para su séptimo mandato, o sea que habrá Villarato hasta 2016, Dios mediante, y lo que llegue. Esto empezó en 1988, cuando triunfaba La Quinta del Buitre, no habíamos tenido JJOO en Barcelona, Perico ganó el Tour, gobernaban Felipe y la Thatcher, aún no teníamos televisión de pago y nacía Sergio Busquets.
Hace cuatro años se le pretendió urgir a convocar las elecciones antes de los JJOO con una orden ministerial, a mi juicio tramposa, en busca de dar ventaja a su opositor, Mateo Alemany. Acudió a Blatter y doblegó al Gobierno. Entonces entendí sus razones y así lo escribí. Ahora el que ha hecho trampas ha sido él, adelantando elecciones por sorpresa para que la oposición que se estaba fraguando no cuajara. Llegó con cara de despistado, no sabe decir fútbol, sino 'furbol', pero su astucia aldeana le mantiene ahí, apoyándose en este, en el otro o en el de más allá. Todo un arte. Eso es el Villarato y así se perpetúa.




