Un gélido derbi de toda la vida

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No me cabe ninguna duda de que el Granada-Málaga de esta noche tendrá un magnífico ambiente en las gradas. El fútbol es tan grande que supera todas las barreras. Las del frío siberiano que azota a España, la de una demencial Liga de la Dispersión que ha colocado este duelo entre eternos rivales de Andalucía Oriental un lunes a las 21:00 horas. Matador para la hostelería que siempre fue de la mano del fútbol para sobrevivir, salir adelante y mantener familias. El reencuentro, 37 años después, de estos dos queridos vecinos en Primera ha sido como el tiempo. Frío. No lo entiendo. Aparte de la emoción de un partido así, Granada y Málaga se juegan mucho.
La exigencia del nuevo Málaga es proporcional a su inversión. Esta semana todos sus jugadores han puesto el listón entre los seis primeros. A eso se le llama autopresión. La victoria frente al Sevilla dio oxígeno a un equipo que estaba asfixiado, estancado y con ramalazos de acomodamiento revocados parcialmente; el Granada prescindió de Fabri, el entrenador que le rescató de Segunda División B y le puso entre los grandes. Llegó Abel, un técnico partidario de que sus equipos hagan buen fútbol, y logró tres puntos vitales en el Benito Villamarín. Pero tal y como se han dado los resultados, un empate ya no vale. Ni a Granada ni a Málaga. Este es uno de los mejores partidos que se pueden ver en Andalucía. Y lo esconden en un helado lunes. ¡Inconcebible!



