El Barça vuelve a hablar de árbitros
Tras aquella mano en los últimos segundos en Cornellá, Guardiola hizo un esfuerzo de contención que vino a ser como una consigna para todo el club. El Barça se quedaba entonces a cinco puntos del Madrid, y cuatro los podía achacar a ese penalti y a dos que le mandaron al limbo en Mestalla. Pero siete puntos son mucho más que cinco y ya hay fisuras. Messi se quejó el otro día y ayer lo ha hecho nada menos que el presidente, Rosell, un poco como a media voz, pero caray. Viene a decir que hasta ahora el Barça sale perdiendo y que espera que de aquí al final del campeonato la cuenta se iguale.
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Sí, el Barça sale perdiendo, a Urízar la cuenta le sale igual. Pero, ¿cómo debe igualarse? ¿Quitándole al Madrid o regalándole al Barça? Porque los biempensantes suponen que esto no es intencionado, sino casual, como lo son los tiros al palo, de los que nadie echa la cuenta de si se equilibran al final o no. El Barça ha puesto en solfa al Madrid por quejarse de los árbitros estos últimos años, en los que le han hecho notables faenas, y ahora va con el freno de mano echado. Pero ver al Madrid como claro favorito crea en la casa una tensión insostenible y obliga a Guardiola a difíciles equilibrios como el de ayer.
Hay dos teorías sobre si conviene o no hablar de los árbitros: al hacerlo se hace una presión que puede resultar favorable... o bien al hacerlo se les incomoda más y cabe esperar lo peor. Yo creo más lo segundo. El árbitro pide colaboración y buenas maneras. Mourinho desgranó su dolorido ¿por qué? y en la vuelta le pitaron a Cristiano zancadilla con el cogote. Pero entiendo a la gente del fútbol, es difícil no hablar de árbitros cuando te va mal, aunque seas el Madrid o el Barça. ¿Y el villarato? Una vez más les remito a mi artículo del 5 de enero. Allí están las claves. Y fue antes del penalti de Cornellá.




