El Madrid y el Barça, distintos ADNs
Guardiola lo ha dicho varias veces, con cierto deje de sana envidia: el Madrid nunca se rinde. Lo ha dicho de varias formas. "No se rendirán. Necesitaremos una cantidad obscena de puntos para ganar la Liga". "Si nosotros estuviéramos a esa distancia no pensaríamos que la remontada es posible, ellos siempre lo piensan". Guardiola siempre es elogioso con el Madrid, pero particularmente en ese aspecto: en su perpetua negativa a rendirse. "Es algo que llevan en el ADN", ha dicho también alguna vez. El Barça le ha discutido al Madrid muchas cosas estos últimos años, pero le falta esa.
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Me lo decía hace poco un amigo culé, hace sólo siete días, con Mourinho pitado, la bronca de los capitanes con él, los rumores de que quería abandonar y la visita inminente al Camp Nou con un 1-2 en contra. El Madrid parecía en una gran crisis, de aquellas tan frecuentes en el Barça en un pasado no muy lejano. Lo del Hesperia y cosas así. "Ya, pero cuando al Barça le pasaban esas cosas se retrasaba quince puntos, y el Madrid tiene esos líos y está cinco puntos por delante". Cinco que ahora son siete. Y la crisis ha volado. La pregunta es si el Barça podrá incubar moral de remontada.
Quedan 18 partidos. Para el Barça es cosa de ganarlo todo y de que el Madrid ceda dos empates, aparte de caer en el Camp Nou. Cosas así de insensatas se ha propuesto el Madrid muchas veces, varias de ellas recientemente. Unas veces le ha salido cara y otras veces cruz, pero todas han servido para agrandar su leyenda, para encandilar a su afición, siempre dispuesta a agarrarse a un clavo ardiendo porque sabe que su club le responde en las malas. Esa fe casi fanática en que todo es posible es de las cosas más bellas del deporte. El Barça no es así, nunca fue así. Si Guardiola lo consigue habrá hecho un milagro.




