Los precios de la Copa enfadan

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El próximo lunes se ponen a la venta las entradas para el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey entre el Málaga y el Real Madrid. Los abonados deben pagar una entrada que oscila entre los 20 y los 50 euros; los no abonados tendrán que satisfacer en taquilla entre 50 y 105 euros. El malestar es general. Los abonados consideran que el club no ha tenido un gesto para con ellos, que ya han hecho un terrible esfuerzo y que familias con tres o cuatro carnets no pueden sufragar un dinero suplementario, y más después de unas fechas navideñas con exceso de gastos; los no abonados (mayoritariamente madridistas ocasionales) consideran desproporcionado soltar de golpe más de cien euros. Una cantidad elevada en crisis.
Esta situación trae a colación muchas evaluaciones. El Málaga está en su derecho de poner los precios que considere oportunos para rentabilizar su inversión; los abonados tienen toda la razón del mundo en indignarse porque ya pagan mucho dinero como para que, encima, se les pida un esfuerzo que ya no pueden sostener; muchos malaguistas reprochan que el Málaga vaya a jugar gratis a Cádiz, Jerez, Jaén, Córdoba o Nerja y en cambio no tenga un gesto con su gente. Los más ilusos siguen pensando que el jeque es Mister Marshall y que les va a dar fichajes de lujo sin pagar un duro. La crisis aprieta y fue desolador ver sólo a 6.000 personas en La Rosaleda contra el Getafe. Da la impresión de que el Real Madrid, más que el gordo es un engorro.



