Mourinho tiene al Madrid donde quería
Por primera vez en bastante tiempo el Madrid tiene ventaja en las apuestas frente al Barcelona para el campeonato de Liga. Cristiano lleva 20 goles en 19 partidos en lo que va de temporada, y es pichichi en la Liga, con 16. La diferencia entre goles marcados y encajados después de trece jornadas es de 36, algo que no se daba desde la 30-31, cuando aquella delantera del Athletic de Míster Petland: Lafuente, Iraragorri, Bata, Chirri y Gorostiza, que le metieron 12-1 al Barça y 0-6 al Madrid. Ha encadenado trece victorias consecutivas. Tiene una plantilla profunda, entusiasta y decidida. Está pletórico.
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Hasta la prensa internacional empieza a plantearse si se acerca otro cambio de ciclo. Es pronto para saberlo, pero de lo que no hay duda es de que Mourinho ha hecho un Madrid realmente fuerte. Del 5-0 del Camp Nou hace un año a estos días todo ha sido una mejora constante. La excelencia del Barça sigue ahí, a pesar del tropiezo en Getafe, pero el Madrid es muy otra cosa. Para llegar ahí Mourinho ha trabajado mucho, ha impuesto con su duro carácter, sus ideas y sus personas, ha apartado a quien consideró un estorbo, con o sin razón, ha desoído toda crítica a sus modos y maneras. Ha hecho lo suyo.
La teoría al ficharle era que el Madrid necesitaba restablecer la autoridad de la figura del entrenador, muy manoseada por el tiempo. Eso ha funcionado y él también. El costo en imagen se valorará en el futuro, pero también es cierto que sus modos son otros. No es aún el paradigma de la corrección, pero se mueve en márgenes muy tolerables aunque muchos se empeñen en no verlo así, añorantes del tiempo, no lejano, en que era presa fácil de la crítica por sus actitudes. No sé en qué acabará esto, aún está ahí el Barça, pero la obra de Mourinho empieza a ser una cosa de verdad seria.




