El caballito de Callejón
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Un buen amigo y colaborador de José Mourinho comentó viendo las imágenes del encuentro ante el Valencia que cuando el portugués se puso a correr en dirección a Callejón sabía exactamente lo que hacía. Hay gestos que sirven para enviar mensajes hacia fuera (somos un grupo) y también hacia dentro (todos me servís). Antes de saltar a la espalda del delantero, el entrenador ya había decidido que iba a jugar ante el Dinamo de Zagreb y que lo iban a hacer los Varanes y Sahines.
Como dice un compañero suyo, con lo del caballito y el partido de ayer ya no hace falta que Mourinho se dirija al ex del Espanyol o a Sahin o a Varane o a Altintop en varias semanas: ya tienen una referencia que les servirá para los momentos de duda. ¿Cómo se ha llegado hasta esta representación tan coral y de tanta calidad? Mucho trabajo y mucho dinero, pero también la sensación de que hay once tíos que tienen la misma concepción de juego. Eso nunca ha sido fácil en el Madrid.




