Casillas, con un nudo en la garganta
Un aplauso cerrado de la prensa emocionó a Casillas. Luego habló Xavi y los que se emocionaron fueron los periodistas. "Por primera vez he tenido la impresión que esto es hasta más equipo que el Madrid o el Barça", me comentó Maroto. Casillas, galáctico a su pesar ("yo no soy galáctico, soy de Móstoles" ¿recuerdan?) se afianza como leyenda. En Wembley, en el nuevo Wembley, edificado, eso sí, sobre el sagrado solar del anterior, empatará a Zubizarreta como jugador con más partidos internacionales de la historia de España. Toma una antorcha que Zamora no soltó hasta 1975.
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Zamora fue el mito de la preguerra. Ya apenas se oye hablar de él, pero cuando yo era niño aún se hablaba, y mucho. Jugó el primer partido que jamás jugó la Selección, en Amberes, en 1920 y se mantuvo sin perderse apenas ninguno hasta 1936, cuando su carrera acabó con la Guerra Civil. Aquello le dio para 46 partidos (entonces se jugaba menos), récord que no se batió hasta 1975, por Iríbar, que lo llevó a los 49; luego, Arconada hasta los 68; Camacho, único jugador de campo en tenerlo, hasta los 81; y finalmente, el empujón de Zubizarreta, que lo dejó en 126 cuando se retiró, en el Mundial de Francia.
Pues hasta ahí ha llegado Casillas, y eso que ha cedido muchos partidos. Desde que fue titular, y no mediando lesión, Zubizarreta sólo cedió uno. Casillas, diecisiete. Para hoy mismo Del Bosque había pensado, en su afán por contentar a todos, que empezara Reina de titular. Afortunadamente ha cambiado de idea y Casillas saldrá de inicio. Estará en esa foto, que habrá que guardar. Será en Wembley, donde España ganó el día que liberaron a Quini. Pero aún le quedará un récord que perseguir: mantenerse dieciséis años como hizo Zamora. De momento lleva doce. Todo se andará.




