Sobre un partido de Copa en soledad

Sobre un partido de Copa en soledad

El calendario le aprieta tanto por todas partes que el Barça juega esta noche un partido de Copa, en plena semana de internacionales. Afortunadamente no tenemos repesca, de modo que Del Bosque ha podido retrasar la concentración hasta mañana. Al tiempo, el Barça ha conseguido permiso de incorporarse más tarde para Abidal y Keita, con lo que al final apaña un buen equipo. Y eso que con los que no puede contar es con los seis de la Sub-21, metidos en empeño mayor. Pero no dejo de pensar qué hubiéramos podido hacer si España llega a ir a la repesca y estos partidos próximos hubieran ido en serio.

Todo es, ya saben, por el Mundial de Clubes, al que debe comparecer el Barça justo después del Clásico, para entrar en semifinales el jueves 15. Y en Japón, nada menos. Recuerdo que en 2000, al Madrid le permitieron saltarse una eliminatoria de Copa por su participación en el primer Mundialito, que fue en Brasil. Me pareció lógico aquello, como me hubiera parecido bien que se hiciera ahora. Es más, debería hacerse costumbre de ello. El Mundial de Clubes se juega muy lejos, está metido de clavo en el calendario y si hay participante español eso es, en verdad, cosa de todo el fútbol español.

Falta de previsión o miedo del villarato a que le acusen de villarato, no sé. Todo esto habrá influido en Rosell para lanzar la idea de reducir la Liga a 16, el número de hace ya cuarenta años. Difícil. En un disparate llegamos a 22, estamos en 20, bajar a 18 ya sería un logro y es lo que recomienda la UEFA. Y también convendría jugar al menos estas primeras eliminatorias de Copa a un partido. Y liberar de esta a nuestro representante en el Mundialito. Claro, que eso hubiera dejado a Vinyals sin su cuarto de hora de gloria en la vida, conseguido por el método fácil y grosero de meterse con Mourinho.