Constantin, razones y consecuencias
Siempre me ha rechinado eso de que el deporte tenga que regirse por su propia normativa. Pero lo he aceptado como algo necesario, porque los tiempos del deporte no conjugan con los de las justicia ordinaria. El deporte se rige por una justicia propia, menor, primaria y expeditiva. Funciona porque el deporte es así: un acuerdo entre buenas gentes que aceptan eso como acatan las decisiones instantáneas, decisivas e inapelables de un señor árbitro sobre la cancha. Lo aceptan porque creen en el principio de buena voluntad y aspiran a una aceptable eficacia del sistema. Pero si eso falla...
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Y en el caso Sion es muy evidente que ha fallado. Constantin lo desgranó ayer en el Foro AS, ante un auditorio de nivel y muy atento. En la página seis encontrarán el relato del asunto. En los corrillos finales, casi todo el mundo entendía que tiene más razón que un santo. Una suma de arbitrariedad, ineficiencia y sentido de la impunidad ha llevado a la UEFA y a la FIFA a irritar a este hombre que tiene medios y tenacidad para sostener esta pelea. Y está doblegando a Platini y a Blatter ante la justicia ordinaria de Suiza, justo el país en que están residenciadas las organizaciones que presiden.
Me inquieta este caso. Es fácil comprender las razones de Constantin y simpatizar con ellas, pero es muy difícil adivinar las consecuencias. Si finalmente gana esta lucha (y de momento va ganando) el sistema quedará dinamitado. Tengo la impresión de que se está abriendo una caja de Pandora y que nos podremos encontrar ante un futuro imprevisible. Jean Louis Dupont, que le está asesorando, dice que hubo un 'Caso Bosman' y que el fútbol sobrevivió, pero no sé qué vendrá después de este 'Caso Sion'. Cruzo los dedos para que el TAS le dé la razón, que la tiene, y todo esto pare ahí.




