La FIFA amenaza a Suiza con echarla
El caso Sion (ya saben su presidente, Constantin, ha entablado pleito ante la justicia ordinaria por la expulsión de su equipo de la Europa League) está poniendo en un serio compromiso a la UEFA y a la FIFA. De momento, Constantin va ganando todas las partidas. Exjugador (fue portero del Neuchatel) y arquitecto de éxito y fortuna, es un hombre inteligente y obstinado al que le ha dado por hurgar entre las rendijas del entramado UEFA-FIFA. Reclama su derecho a hacer uso de la justicia ordinaria ante lo que considera un atropello y sabe bien cuáles son los puntos débiles y por dónde atacar.
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El caso ha llegado al punto en que nos vimos en España cuando Lissavetzky pretendió obligar a Villar a adelantar sus elecciones: a la amenaza de expulsión del país del paraíso futbolístico, a su destierro a las tinieblas del exterior. Pero el caso es otro. Lo nuestro fue una intervención de la Administración del Estado. Polémica en sí (a mí nunca me pareció bien esa imposición de fecha) como polémica fue la retirada de la decisión. Pero era, digo, la Administración del Estado, que por sí sola cambió su postura. Y era España, que no puede vivir sin el fútbol. Y no es aquí donde vive la FIFA.
Pero ahora no es la administración suiza, es un señor que ha ido a los tribunales. La presión de la FIFA resbalará ahí. Y además la FIFA vive allí, y si llega al grado de expulsar a Suiza tendrá que marcharse y aquello sí que es un paraíso para quien anda en manejos como los suyos, y sólo podría sustituirlo por otro paraíso más descarado y quizá remoto para sus hábitos eurocentristas. Me pregunto dónde nos lleva esto. El fútbol es posible porque vive lejos de los plazos de la justicia ordinaria. Pero eso a su vez lleva a exigir que sus mandamases sean muy justos y cuidadosos. Y esto último es lo que está fallando.




