Un gran Kaká y un gran contraataque
Buen balance: el Madrid ganó con distancia cómoda, acreditando de nuevo un contraataque tremendo, gastó poco y Kaká dio un paso más en su rehabilitación y en su credibilidad. Sobre todo esto. Jugó tres cuartos del partido, jugó bien, suelto, alegre, oportuno, eficaz. Marcó un buen gol y estuvo en varias de las mejores jugadas de ataque, con esa capacidad tan suya para penetrar por uno u otro costado del área. Jugó con Özil, además. El que se quedó fuera esta vez fue Di María, con lo que el equipo tuvo menos garra y menos desborde, pero más combinación, más contraataque y más elegancia. Salió muy bien.
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Fue un partido, no obstante, demasiado plácido como para elevar a definitiva cualquier conclusión. El Ajax tocó bien, se apoderó del medio campo, se asomó bastante al área del Madrid, pero le faltó contundencia arriba y le sobró inocencia atrás. Ante ese pastel, el Madrid esperó cómodo, sin gasto, para salir al contraataque. Para mi gusto, demasiado. El contraataque es hermoso, pero no es heroico. Desde luego es bueno disponer de ese arma, y el Madrid tiene el mejor contraataque del mundo (el primer gol fue la perfección) pero sólo puede practicarse si el otro es un incauto o está necesitado de atacar.
Y el Ajax fue incauto y el Madrid se aprovechó. Tampoco se lo vamos a reprochar. Fue incauto y noble, hasta el punto de que el partido discurrió con muy pocas faltas en total, cosa extraordinaria. Partido suave, elegante, cómodo para el Madrid, que ganó sin desgaste. Estupendo para proseguir con la puesta a punto de Kaká y hasta para la presentación de Altintop, a partido resuelto. Todo muy fácil, incluso algo irreal, pero sirve. Sirven los tres puntos, sirven los tres goles y sirve, sobre todo, el contraataque del Madrid. Pero volverán los rivales que se cierran, como Levante y Racing, y no será tan fácil.




