Florentino blinda moralmente a Mou
Cuando Florentino, en su discurso ante la Asamblea del Club, mencionó a Mourinho, se produjo una ovación que duró 42 segundos y sólo se apagó a instancias del presidente. Podemos pensar de él lo que queramos (ya saben lo que yo pienso, que se resume en aquello de eximio entrenador y extravagante ciudadano), pero de lo que no hay duda es de que el Madrid está con él. Están con él el presidente, la directiva, la Asamblea y el abonado, según se puede constatar en el estadio. Pocas o nulas protestas contra él, cánticos frecuentes, muchas pancartas después de la Supercopa con el Barça y el dedo en el ojo.
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Los tiempos cambian, el Madrid también. Será el estado de excepción que ha producido este sensacional momento histórico del Barça, sin precedentes. Será que van quedando lejos los modelos clásicos del club, enterrados por el tiempo. Será, simplemente, que toca. Pero este Madrid es otro y aunque desagrade a muchos esta nueva naturaleza del club, habrá que admitir que tiene perfecto derecho, si ésa es su voluntad, a cambiar, a ser lo que quiera, a marchar en la dirección que señala el dedo de Mourinho, como rezaba aquella pancarta. Y lo hace convencido de que ese camino conduce a la Décima.
Yo hubiera preferido que en vez de cambiar Mourinho al Madrid hubiera sido el Madrid el que cambiara a Mourinho. Y sí, puede que con él el club gane la Décima, pero si eso ocurre será porque antes ganó nueve con otro estilo. Nada, que yo conozca, indica que sea más fácil ganar la Champions montando cada semana un par de follones que esquivando los que ya produce el fútbol por su propia naturaleza. Por ahora no veo de tal estrategia más fruto que crispación, expulsados, severidad oficial y trabas, en fin, para los resultados que podría obtener este gran equipo. Pero puedo estar equivocado, claro.




