El Barça deslumbra y Cristiano viaja

El Barça deslumbra y Cristiano viaja

Guardiola llevaba un par de conferencias de prensa entre equívocas y malhumoradas y surtió efecto entre los suyos, a quienes sin duda iban dirigidas. Panza llena (de triunfos, se entiende), no ganaremos nada. La respuesta fue un partido excelso, con ocho goles. El 'Virus FIFA' queda atrás, los despistes también. Los dos empates últimos se transformaron en un grito de orgullo. El gran Barça otra vez, un Barça decidido a seguir ganando títulos. Un Barça en el que Fàbregas ha encajado como guante a la mano, recobrando la perfecta compenetración con Messi de los tiempos en que jugaron juntos en el cadete.

Días como este recuerdan el desafío que tiene el Madrid ante sí. Nunca el Barça fue tan grande, nunca tuvo el Madrid un enemigo así, ni dentro ni fuera, y este lo encuentra en cada competición que juega. Eso quizá explique la mirada indulgente de muchos madridistas (no todos) con las cosas de Mourinho. "Esto es un estado de excepción", me decía el otro día un madridista bien pensante justificando su lealtad acrítica para con Mourinho. Porque, y eso es así, si a algún entrenador se le considera capaz de frenar a este Barça es a Mourinho, aunque yo le vería igual de capaz sin lo que le sobra.

Mourinho, por su parte, respondió ayer con ironía a lo que dijo Guardiola sobre no conseguir ningún título. Nosotros luchamos por la permanencia, vino a decir. La cuestión siempre es quedar por encima. Pero la respuesta verdadera será la que pueda dar hoy el Madrid en el campo del Levante, que se espera buena. El Madrid está bien y al viaje se ha apuntado Cristiano a pesar de su agujero en el tobillo. Me parece algo evitable. No le pasaría nada por perderse este partido, pero ya se sabe que él quiere todos los récords y todos los goles. Y, dado lo del Barça y Messi ayer, seguro que sale hecho una furia.