La Vuelta a España y el País Vasco
Igor Antón levantó los brazos ante un Bilbao entusiasmado. Quedan atrás 33 años en los que la Vuelta a España no pasaba por el País Vasco (salvo algún tramito furtivo en etapas que recorrían espacios contiguos a aquel territorio) a pesar de que la afición al ciclismo es mayor allí que en el resto de España. Tanto que la competición la organizaba un periódico bilbaíno, El Correo Español-El Pueblo Vasco. Pero en años duros de la Transición el mundo abertzale la hizo inviable: la Vuelta a España, que se vaya a España, venía a ser el razonamiento. Y cortaron la carretera, y así es imposible.
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Así que lo de ayer, 33 años después, creaba cierta intriga. Hace dos veranos crucé media España, desde Oliva a Vitoria, para ver el partido de la Selección Española de Baloncesto allí. Un paso valiente dado por José Luis Sáez en la misma dirección que lo de ayer. Aquello salió bien. Aunque hubo mucha gente que se puso de perfil (Querejeta se quedó en Marbella y hubo un clamoroso absentismo de políticos locales) salió bien. Algunos pitos al himno, más aplausos, mucha camiseta roja y disfrute general del baloncesto (y de los puntos de San Emeterio) por una afición entendida y disfrutona.
Pero esto era otra cosa. Cortar la carretera es más fácil que parar un partido de baloncesto. Pues salió no bien, sino estupendamente. Día precioso, paisajes para enamorar, cunetas atestadas por una afición incomparable, protagonismo del Euskaltel y, para remate, victoria de Igor Antón. No, no están superados todos los problemas entre el País Vasco y el resto de España, pero ya ni ETA mata ni hay quien corte la carretera cuando pasa la Vuelta. Vivimos un tiempo nuevo que el deporte está contribuyendo a crear. Mis felicitaciones a los que han hecho posible esto, empezando por Sáez y Guillén.




