La evolución propia de un gran equipo
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Siempre he tenido el convencimiento de que Ferrari conseguiría enderezar su temporada. Pensaba que quizá lo hiciera demasiado tarde como para seguir pensando el los títulos (así ha ocurrido, salvo hecatombe en Red Bull), pero me negaba a admitir que una escudería de su abolengo pudiera tirar la temporada, que se resignaran a su suerte sin pelear, si esmerarse, sin intentarlo... En juego está el prestigio de una leyenda, el de sus pilotos (incluyendo un bicampeón mundial) y el de sus socios en la Fórmula 1, además de muchísimo dinero. Incluso siendo conscientes de que no iban a terminar campeones en 2011, su responsabilidad sólo podía apuntar hacia una reconciliación con el triunfo. Entre otras cosas, porque disfrutan de los recursos y el saber hacer necesarios para salir adelante.
Afortunadamente está siendo así. El F150º ha evolucionado de forma significativa, como también lo ha hecho el equipo en sus paradas en boxes, otro de sus puntos débiles y que había penalizado claramente a Alonso y Massa en más de una ocasión. Las estrategias siguen siendo mejorables en ciertos casos, pero la tendencia general que sopla desde Maranello es de mejoría. Es lo que se les debe exigir y son conscientes de ello, desde el presidente Montezemolo al conductor del último camión, desde Alonso a sus mecánicos, desde Domenicali a las camareras que atienden a los invitados en los grandes premios. Hablamos de Ferrari, ni más ni menos... Lo importante ahora es que la lección no caiga en saco roto y tengan muy claro que nunca es fácil, ni siquiera para ellos, recuperar el terreno que se cede a rivales tan cualificados como Red Bull o McLaren. Hay que ser competitivo desde la primera carrera del año, porque en caso contrario todos los esfuerzos posteriores puede resultar baldíos.




