El Madrid, el buen juego y Teixeira

El Madrid, el buen juego y Teixeira

La buena noticia para el Madrid fue que su equipo salió de una forma muy distinta a la de las dos recientes visitas del Barça en el Bernabéu: ya saben, hierba alta, equipo plantado atrás, ninguna preocupación por jugar, mucha por no dejar jugar al Barça. El domingo fue otra cosa: césped corto y regado, jugadores de clase, disposición atrevida, presión arriba, buenas combinaciones. Era 'menos' Barça, puede, pero era el Barça. El partido tuvo rumbo de victoria contundente del Madrid y no fue así por esas travesuras que hace el fútbol y por dos aciertos imponentes de dos atacantes sensacionales.

La mala noticia fue la obsesión por el árbitro que se coció a partir de cierto momento, y que se trasladó, tomando carácter de cosa oficial del club, a la conferencia de prensa posterior. Yo tuve la honesta impresión de que en la Champions los árbitros influyeron decisivamente y así lo expuse. En la exagerada expulsión de Pepe en la ida, en el desvergonzado tono de De Bleeckere en la vuelta. Pero el arbitraje de este Clásico no ha tenido ese tono. Teixeira estuvo mal, extremadamente cobarde en las tarjetas y en las áreas, pero no tuvo un sesgo ni, a mi juicio, produjo un verdadero efecto en el resultado.

Hubo penalti de Valdés a Cristiano, pero también de Marcelo a Pedro. La mano de Abidal es un rebote. Y del abstencionismo extremo con las tarjetas se beneficiaron Khedira, Pepe y Marcelo. Han llovido años de villarato, pero el madridismo no puede meterse bajo ese paraguas tras de cada contratiempo. Del empate tuvieron la culpa Villa y Messi, que sacaron sendos goles de la nada. El Madrid no debería meterse en el traje de víctima permanente, enlazando agravios reales con otros imaginados. En eso estuvo el Barça muchos años y es estéril. Yo prefiero quedarme con el buen juego.