Ojalá que la esperanza no sea muy efímera
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La sesión de calificación en Silverstone fue tirando a rarita, por aquello de los caprichos de la climatología. Así que yo prefiero mantener cierta prudencia en las valoraciones sobre lo que vimos ayer, aunque las diferencias entre los Red Bull y el siguiente clasificado, Alonso con su Ferrari, nos permiten atisbar un rayo de esperanza al final de este túnel que es una temporada sin victorias del asturiano. Las soluciones técnicas de Maranello parecen haber tenido un efecto muy positivo en el rendimiento de su coche, pero sobre todo puede ser cierto que la limitación de los escapes sopladores resulta especialmente nociva para los monoplazas de la bebida energética. Nunca antes en 2011 el español ha estado tan cerca de sus rivales de azul y eso es una estupenda noticia de cara a la carrera de hoy... aunque insisto en que prefiero esperar a su disputa para confirmar que realmente Fernando les puede plantar cara sin carencias.
En cualquier caso, la esperanza puede ser efímera y no sólo porque Red Bull refrende hoy su superioridad, sino porque es muy probable que la reafirmen a partir del próximo gran premio, en Alemania. Ayer mismo decía en este espacio que lo de la FIA no tiene nombre, cuando en realidad sí que existen calificativos para sus vaivenes injustificados, pero no son digamos que apropiados para las páginas de un periódico. Es absolutamente incomprensible e inaceptable lo que están haciendo, adulterando la competición y creando una incertidumbre entre los equipos, los pilotos y los seguidores de este deporte que diría resulta algo inédito, incluso remontándonos a la época más beligerante de Max Mosley (a ver si aún le hacen bueno...). Insinuar ahora que todo puede volver a ser como antes si los equipos se ponen de acuerdo, con la que ya han liado, es un insulto a la inteligencia y a la propia Fórmula 1.




