Un triplete español de valor muy especial
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Bromeaba yo ayer, durante el gran premio, diciendo de los italianos vienen a España a ligar en la playa, mientras que los españoles vamos a Italia... a ganar carreras de motos. Más allá de la intrascendencia del chascarrillo, el triplete de Terol, Márquez y Lorenzo en el circuito de Mugello nos sirve para recordar la grandeza de nuestro motociclismo, que parecía habíamos olvidado con una cierta vuelta a la normalidad en los últimos grandes premios tras el festival de triunfos de 2010. Y creo que son convenientes estos ciclos porque nos reposicionan en la realidad. Quiero decir que nos llevan a valorar en su justa medida los éxitos de nuestros pilotos, que quizá por exceso de frecuencia pueden llevarnos a pensar que son fáciles o que se consiguen por falta de competencia... y desde luego no es así.
Las tres victorias en el GP de Italia, además, me parecieron cargadas de connotaciones especiales que otorgan incluso más mérito a la gesta. Estos chicos no son sólo pilotos, son héroes. Terol se destroza un dedo en Assen y en apenas una semana, no sólo vuelve a estar sobre la moto sino que gana con una maestría que refrenda que el título de 125cc de este año, si existe la justicia en el deporte, sólo puede ser para él; Márquez se exhibió de la forma que sólo él sabe hacerlo y tiene toda la pinta de poder convertirse en una pesadilla, ya en el año de su debut en Moto2, para el líder Bradl. Y en cuanto a Lorenzo, qué podemos decir que no se viera en la pista: consistente, hábil, inteligente, batallador, valiente... Stoner todavía debe estar pensando cómo Jorge pudo ganarle así.




