Yo Digo Raúl Romojaro

Una decepción inesperada

Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

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Tenía muchas esperanzas depositadas en el GP de Canadá. Ahora que ya ha pasado y por tanto mis expectativas se han esfumado, puedo confesar que incluso soñaba con una victoria de Alonso, la primera del año. Su Ferrari presentaba en Montreal menos carencias y veía al asturiano muy motivado, con ganas y dispuesto a apretarle las clavijas a un Vettel que, en cualquier caso, seguía siendo la referencia para la carrera. Me parecía el escenario ideal para que Fernando sacara a pasear todo su talento, las condiciones perfectas para una de esas gestas que podríamos recordar mucho tiempo después. Pero no fue así, la lluvia se empeñó en complicarlo todo y la carrera resultó un desastre para las ambiciones del español (ayudado, una vez más, por la incompetencia de su equipo en las decisiones estratégicas).

Y es una pena, porque estas carreras en trazados urbanos (Montecarlo, Montreal y Valencia) eran la clave para que Alonso pudiera seguir vivo en el Mundial, manteniendo un halo de esperanza, aunque fuera mínimo, de poder remontar la situación. Ahora sí que creo que es el momento de arrojar la toalla en esa lucha por el título, definitivamente... Son casi cien puntos de déficit respecto a un soberbio Vettel, una distancia irrecuperable excepto que secuestren al líder del campeonato. Aunque no quiero decir con ello que Ferrari deba empezar ya a pensar en 2012, es un lujo que no debería permitirse. La corona se antoja una utopía, pero no tiene que serlo acabar el año con la dignidad que hay que exigirle a una leyenda. Y no sólo por salvar esta temporada, también por las esperanzas que hay que comenzar a sembrar para el año que viene.

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