Piqué dijo dos verdades y una mentira

Piqué dijo dos verdades y una mentira

Lo dijo Piqué y el barcelonismo lo acogió con un clamor. "Ni nos drogamos ni compramos árbitros ni nos tiramos; sólo jugamos al fútbol". Dos verdades y una mentira. No se dopan, estoy seguro. No compran árbitros, ni falta que les hace, porque les miran con simpatía y con eso basta. Pero sí se tiran. Alves y Busquets están entre los jugadores más teatreros que he visto nunca. Pero Piqué, al decir eso, reclamaba no sólo que el Barça juega muy bien al fútbol, en lo que todos estamos más que de acuerdo, sino que gana limpiamente. Estaba haciendo, en puridad, un discurso de valores.

Para muchos será hipocresía, pero ya se sabe que la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud. Si Piqué dice que no se tiran es porque le parece mal que se tiren. De ahí a que Alves y Busquets se corrijan, aunque sólo sea para no dejarle mal, sólo hay un paso. De valores se ha hablado bastante en el Barça: "Lucharemos por dignificar la imagen del fútbol español", dijo Guardiola en vísperas del partido, como desmarcando al Barça del bochorno de la semifinal con el Madrid. Y así fue: partido luminoso, juego perfecto, cinco faltas nada más... El Barça de Xavi y Messi, no el de Alves y Busquets.

Mientras, el Madrid ha sustituido el verbo de Valdano por el de Mourinho, elevado a plenipotenciario. Entrenador, jefe de sí mismo, portavoz deportivo. El Madrid de hoy cree que los valores consisten en ganar, que también, pero el que gana más seguido es el Barça y no parece que los intentos por disimular sus malos instintos, que a veces también los tiene, le perjudiquen en eso. Y en todo caso no consiste sólo en ganar, sino en enviar un mensaje edificante a la sociedad. Para eso está el deporte. El Barça corrige o disimula las broncas, Mourinho les pone un altavoz. Y eso no ayuda a ganar partidos.